Dirigida a:
Niños: tristes,
callados, solitarios, rebeldes, que han vivido experiencias de abandono,
accidentes o son catalogados como niños problema.
Adolescentes, distraídos,
inseguros, confundidos, apáticos, angustiados, deprimidos, con
problemas afectivos, incomprendidos, o que no encuentran sentido a la
vida.
Adultos: que desean
mejorar sus relaciones familiares, laborales o sociales, que sufran enfermedades
crónicas o síntomas persistentes o que quieran mejorar su
estilo de vida.
También en
situaciones como: